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Escrito en wikidot por El mermelado
Te escribo, para decirte la escena más extraña y peculiar que he presenciado en mi vida. No tengo explicación para lo que vi. Lo he guardado en secreto durante los últimos meses, pero desde el día en que lo vi por primera vez, he tenido sueños, o mejor dicho, pesadillas. No dejo de pensar en ello… se manifiesta en mi culera vida diaria. Me atormenta.
Ya no puedo guardar silencio. Aunque no creas ni una palabra de lo que digo, debo compartirla contigo:
Caminaba por una calle de Santiago. Aunque no recuerdo cuál era, estoy seguro de que era una que nunca había recorrido. Iba de paseo, como de costumbre. Pero en esa calle en particular… algo andaba mal. El aire se volvió pesado, más de lo normal. El sol dejo de moverse, y el cielo sobre mí se tornó amarillo decaído. Podía oír el aullido del viento a lo lejos.
Comencé a girar en la otra dirección, pero al hacerlo, me encontré con otra calle que no conocía, lo cual era imposible, ya que la acababa de cruzar. Desorientado, empecé a sentir pánico. Corrí por esa calle desconocida y luego por otro callejón… antes de ser transportado al más profundo averno.
Me preguntaste acerca si el futuro mejoraría una sociedad con el tiempo.
En las carreteras, solo hay escombros.
Los coches están hechos bosta.
Y el suelo, era mucho peor.
Para empezar, podría compararlo con la ciudad donde vivo… pero terriblemente desequilibrada, de una forma que aún no puedo describir del todo. Todas las infraestructuras que parecían haber… se mantienen en escombros de alguna manera. Se quedan en un estado irreconocible y parecía no haber ninguna manera de reconstruirlo. Resquicios de lo que parecen plantas quimicas también colapsaron llenando todo de un hedor mortal… Algunos edificios ni siquiera parecían tener material definido.
La calle en la que me encontraba estaba envuelta de radiación de la planta nuclear que me dificultaba mucho la visión y me sentía que me derretía por dentro Con cada paso que daba. Luchando por encontrar aire respirable. Confundido, tropecé hasta la siguiente calle, que era muy parecida. Más edificios —si es que se les puede llamar así— eran escombros puestos de forma irregular y surreal y se mantenían inamovibles sin ningún respeto por las leyes de la física y la lógica. Algunos ni siquiera parecían edificios reales, solo losas de hormigón en la fachada de una estructura real. Era como si fueran crueles imitaciones de lo que llamaríamos rascacielos, desviadas de la naturaleza misma de su existencia.
Seguí caminando por la calle hasta que finalmente llegué a una autopista, que estaba lo suficientemente elevada como para que pudiera escapar de la radiación persistente y ver bien la "ciudad" en la que me encontraba. Estaba horrorizado.
Lo he pensado un poco.
Lo que antes eran edificios ahora son puro escombro.
Todos los vehículos quedaron irreconocibles.
Todo cubierto en vientos de arena.
No había coches. No había gente. Los anuncios y letreros que colgaban sobre cada edificio, valla publicitaria y señal de calle estaban desiertos. Los colores estaban derretidos, todos en diferentes tonalidades de marrón y amarillo. Era como si Santiago hubiera entrado en Vacío interminable, o en el Infierno más puro.
Durante un rato, me senté encima de los escombros de la carretera, esperando a que algo sucediera. Pero todo permanecía inmóvil; ni siquiera las nubes se movían. El viento de arena que me había envuelto al inicio de mi viaje ahora estaba completamente en calma.
Mientras me recuperaba del susto, noté un movimiento en las calles de abajo. Algo —o alguien— había entrado en uno de los edificios más comunes. Cuando me di cuenta, la puerta principal aún se cerraba con un ruido sordo.
El corazón me latía con fuerza mientras corría hacia el edificio. Seguro que allí encontraría respuestas a todas mis preguntas, ¿verdad?
Y por fin tengo una respuesta.
Algo demolió todo el lugar y lo había vuelto añicos, y la tierra afecto al color del cielo.
La autopista está vacía.
Manchas negras se arrastran por el pavimento en busca de alimento.
Pero al entrar en aquel edificio vacío y sin letrero, me di cuenta de que aquello… no era humano. No puedo describírtelo, hermano. Su aspecto me impactó tanto —se sentida de otro mundo—. Salí corriendo del edificio antes de que siquiera se percatara de mi presencia. Hasta el día de hoy, no existe en la Tierra un solo animal que se parezca al demonio que vi; y créeme, lo he buscado.
Me dejé caer contra la acera, no muy lejos del horror que acababa de presenciar. Estaba cansado. Tenía miedo. Estaba solo.
Llegados a ese punto, la única forma de racionalizar lo que estaba presenciando era asumiendo que se trataba de un sueño, lo cual aún podría ser cierto. Comencé a cerrar los ojos, a pellizcarme… cualquier cosa para despertarme de la pesadilla en la que me encontraba. Pero durante un tiempo, nada funcionó…
…Hasta que divisé una puerta. No muy diferente de las demás, pero con una luz brillante y resplandeciente que iluminaba sus umbrales. Era la entrada a un tunel sin nombre, pero algo en eso me intrigó. Me acerqué lentamente y abrí la manija…
Y llegue a un barrio de poca monta.
Pienso constantemente en lo que he visto. Invade mi vida y mis sueños… Ya no sé qué hacer.
Te ruego que me respondas lo antes posible. Necesito tu consejo.
-Jonas.
Están llegando Tiempos Oscuros:
El cielo se vuelve amarillo.
Y todos los carteles dicen: Corre mientras puedas, ya demolieron nuestro esfuerzo de decadas.
Alguna vez fueron personas.
