Allí espera, con el velo que cubre su rostro, y sus huesos emitiendo una luz color azúl marino; buscando que se presente algún alma sin nombre dispuesta en adentrarse más allá. Ahí es cuando lo ve:
Un hombre de aproximadamente 25 años, con unos jeans azules, unos lentes cuadrados, y una camiseta blanca citando la frase "La política ha masacrado a miles, pero la religión a cientos de miles." de Richard Dawkings.
Observa detenidamente la cita texual a través de sus cuencas oculares vacías… y luego al joven.
"Ya sabes el precio."
Él mira fijamente al lanchero con resentimiento.
"No me vengas con tus cuentos de fantasía."
"¿Disculpa?"
"Todo esto del infierno es puro experimento sociológico del gobierno."
El devoto de Dios no dice nada al respecto. Pero no es porque no sepa qué responder, sino que se dió cuenta que aquel debate era un total despropósito.
Ese sujeto era uno de eso típicos ateos mamadores de Twitter que presume de supuestamente tener mejor moral porque no hace el bien por miedo al infierno.
"¿Qué pasa que no dices nada?"
"¿Te da miedo admitir que tu amigo imaginario no existe?"
De nuevo, nada del lanchero. La inundación también permanece en silencio.
En su lugar, levanta su dedo índice, señalando hacia los bolsillos del joven, en donde tenía guardada su billetera. Tras ello, abre su mano con su palma huesuda levantada hacia arriba, exigiendo el pago debido.
"Lo repito una última vez: paga con el bolivar y podrás largarte de este sumidero."
"Luego tendrás que hacer por tu cuenta el recorrido por los demás círculos."
"Dejate de mamadas con lo de creerte un barquero, que eso es solo una construcción mitológica irracional sin sustento empírico."
Si pudiera reirme de las pendejadas que dice el ateo, este sería el momento perfecto.
"Tu negligencia es demasiado grande."
"Ello te está impidiendo seguir adelante"
"Uy, parece que el fanático religioso se ardió."
"Yo solo trato de hacer mi trabajo."
"El que te rehuses a cooperar ya es arena de otro costal."
A pesar del ego desmedido del ateo, el lanchero trata de mantenerse sereno, porque sabe que la ira y el resentimiento solo alejan a la gente de la posibilidad de salvarse de este sitio.
"Escucha bien esto: la razón por la que estás aquí es porque ignorabas deliberadamente la palabra del padre, pero no mereces el tormento eterno porque en el fondo no eres mala persona."
"Y dale con tus fábulas que solo sirven para controlar las masas."
"Lo que te quiero decir es que con mi servicio se te está ofreciendo una segunda oportunidad para redimirte."
"Solo debes pagarme con un bolivar para que te lleve al siguiente círculo, y allí deberás seguir por tu cuenta para demostrar que eres digno de ser perdonado."
Ante tal respuesta, el ateo mete sus manos en el bolsillo, sacando su billetera. Al revisar la billetera, encuentra dentro suya un billete de 500000 bolívares; no estaba ahí la última vez que revisó su cambio.
"Entonces, ¿Estás dispuesto a cruzar?"
Cuando parecía haber una oportunidad de esperanza, el ateo decide destruir su única oportunidad de salida. Toma el billete con las dos manos, estirandolo por lados opuestos hasta romperlo.
"Las cosas materiales y los símbolos espirituales no tienen valor en este universo indiferente."
"Vaya decepción…"
"Los hermanos Agonía y Tundra habrán sido unos sádicos, pero al menos ellos sabían dejar a un lado su sed de sangre para poder avanzar."
Desilucionado, el lanchero sigue con su rumbo tras comprender que aquel sujeto estaba dispuesto en quedarse allí no por miedo a las profundidades infernales, sino por arrogancia deliberada.
Esa misma arrogancia le hace ser incapaz de reconocer que se encuentra frente a un evento sobrenatural lo acaba de condenar.
Ahora pasará lo que le quede de sus interminables días vagando sin rumbo por las calles inundadas, carente de significado y sin nadie que lo guie.
Y se merece ese destino por no respetar las creencias religiosas ajenas.
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