Centro del Ataúd de dos inhumanos » Entidad sin ennumerar - "El Ataúd de dos inhumanos"
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Escrito por El mermelado
Una chica con sombrero de vaquero está de pie detrás de el pentagrama que su hermano hizo. Su mirada es fría e incredula. Lo observa como si pudiera ver más allá de todas sus apariencias. Se siente casi desnudo.
¿Querías que te hablara de lo que vamos a hacer esta noche después que termines con tu ritual?
Ahora duda. Casi se arrepiente de su decisión. No sabe por qué, pero hay algo en su expresión. Una profunda tristeza que no logra comprender del todo.
Sí.
Finalmente responde, rompiendo brevemente el silencio antes de que este continúe.
Entonces, ella comienza a hablar.
Que bien, quisiera ayudarte con tu ritual, pero comencemos algo diferente. Nadie nos vera te lo aseguro. Estamos lejos de la divinidad y recibiremos al diablo en nuestras venas. Ni rastro de la vida humana que ahora habita en esta superficie.
Hace una pausa de un segundo, observando su reacción mientras movía su dedo índice de izquierda a derecha.
Eso no lo dudes muñeca ¿Estas preparada para la mejor noche de tu vida, la casa esta sola y estamos casi a las 3:33 AM, este ritual será perfecto, eso nos beneficiara a los dos, somos del norte y en el norte habrá una unión familiar, aún estas insegura de nuestra decisión hermana, No. La naturaleza será liberada. Quizás porque, en apariencia, seré hombre más poderoso del mundo si esto funciona.
Entre los dioses, hay contrapartes. Se dan ofrendas diariamente. Con este vinculo eterno, nadie podrá superarnos. Después de ofrecer varias ofrendas al diablo. Pequeñas al principio, tal vez solo un plato de ensalada, pero pronto el ritual se perfecciona, a medida que nuestras ofrendas se volvían más extravagantes, ellos hacían cada vez más por doblegar la naturaleza a nuestro favor. Aumentaban la recolecta de almas. Se convirtió en una prueba por la supervivencia del más apto.
Con el paso del tiempo, pensé en comenzar un culto satánico. Pero antes de eso. Necesito probar la efectividad de mis rituales y con eso busque: el conocimiento. El camino de satanás es prioridad, y sobre los rituales construimos senderos llenos de fuego. Trabajamos por un mejor futuro para esos patéticos seres, construiremos el mejor culto de todos los tiempos, no habrá dios que nos encuentre. Este es el comienzo de una nueva era. Una era, donde las reglas dejan de importar y el caos reina sobre este desgastado mundo.
El diablo, era el más ambicioso. Peleo en cerros por mucho tiempo el esta atrapado en este bucle eterno, lo que lo protege es el respeto. Con un intento de liberar a satanás se intento unas suplicas «oh, oh satanás. Solo te pido una cosa. Puede que sea difícil, pero confío en que puedes concedérmela. Pido que nadie nos interrumpa en este sexo y yo te liberare». Pero alguien con un casco de constructor y unos ojos azules intensos llegó molesto, negándose a tal fechoría. Sus súplicas se convirtieron en amenazas, pero ella permaneció detrás de su hermano. Sin decir palabra, se dio la vuelta y regresó por donde vino. Él juró castigarlos.
Era la primera vez que vi a ese ser divino. ¿Cómo se sentirá ser encarcelado por un dios? No quisiéramos saber. Tanto tiempo dando amor a mi hermano. Participando en sus ofrendas. Nunca pensé que alguien se enteraría, y sin embargo, la sentía casi como una amenaza para mi relación profunda. Cuando El ser misterioso anunció que nos encerraría en ataúdes, le supliqué, pero estaba decidido.
Se tendió una trampa a la hora de escapar. El nos obligó forzosamente a entrar a esos 2 ataúdes, a mi me dieron un palazo en la cabeza. Trabajamos día y noche, todo para que todo se venga al drenaje por alguien con poderes divinos. y solo entonces. Finalmente, estuvo listo. todo quedo en silencio cuando el bloque de piedra con puerta me llevo a su interior. Cuando me caí de espaldas, intenté gritar, pero mis gritos fueron ahogados. Sabía lo que se avecinaba, y no pude hacer más que apartar la mirada.
Se detuvo, cerró los ojos y permaneció en silencio durante un largo rato.
No puedo describir ese sonido. La angustia y el dolor. La frustración. Duró mucho tiempo, y cuando finalmente volví a mirar, todo lo que yacía era la oscuridad impregnada por el ataúd. Suplicó solo con la mirada.
¿Alguna vez te has preguntado cómo matar a un dios? La respuesta es el tétano. No sé cómo mi hermano lo supo, pero es efectivo, el lucho con el desde lo poco que podía ver en los orificios del ataúd. El solo logro rasparle la ropa y molestarlo y termino levantado y encerrado también, quizás como un último regalo, o quizás como un castigo disfrazado. Tras nuestro encierro, nuestra muerte era inminente, pero el dominio y el sexo entre hermanos dejo de existir. Las flores se marchitaron, las cosechas se secaron. Empezamos a sucumbir ante de falta de oxigeno. Nuestros cuerpos se debilitaron, pero no morimos.
A pesar de la agonía del hambre, seguimos adelante. Logramos sobrevivir, pero nunca volvimos a ver al dios. Fue como si hubiera desaparecido. Y poco después, comenzó la corrupción y la dictadura. Nuevas creaciones de la superficie inundaron el lugar. Edificios de acero. Naves de guerra. La naturaleza ya no dominaba.
Se detiene aquí, como si intentara descifrar la siguiente pieza de la historia. Recuerda el tiempo anterior. Y entonces recuerda los ojos de ese desgraciado. En su memoria, el rencor en sus ojos se transforma lentamente en sed de venganza. Frustración. Negación. Le duele. Los recuerdos siguen rondando su cabeza durante un largo rato hasta que simplemente se da la vuelta para marcharse. Él la llama, pero ella no responde.
Él baja la mirada y empezó a arreglarse su ropa, donde ella había dejado caer una pequeña baratija. Una punta de flecha de tétano, aún raspada por la batalla anterior. La recoge. Sintiendo el peso de su historia. En ese instante comprende el gran dolor, pero no se enoja. En cambio, empieza a reírse, los bordes aún afilados le cortan la piel, y él también se adentra en la noche. ESTO APENAS HA COMENZADO.