Los Chamacos del Conalep

Introducción
El olor a tierra húmeda se filtra por las grietas de las paredes sin revocar. Se susurran entre sí; esto dista mucho de la escuela pública con olor a miados en la que siempre vivieron. Los chamacos avanzan sigilosamente, resistiendo débilmente los impulsos, pero la curiosidad las domina. Tienen que investigar. Los morros que nunca terminaron la primaria deambulan uno junto al otro en una línea verde mientras navegan por la casa en construcción aparentemente interminable. De vez en cuando se encuentran unos parlantes que reproducen una música molesta, así como ventanas. Los niños se acercan a las ventanas y miran hacia afuera; no hay nada más que un vacío blanco infinito. A pesar de ser un gran cambio, parecen decepcionados. "Solo otro abismo vacío", dice uno. Inmediatamente comienzan a murmurar y a suspirar. Tener "algo" es mucho más aburrido de lo que pensaban. Es lo mismo una y otra vez. Finalmente, una vez que se orientan, siguen adelante.
Pasan los días. Podrían irse en cualquier momento, pero la más mínima posibilidad de algo nuevo los motiva a seguir adelante. Recorren las habitaciones a medio construir, aparentemente interminables, sin señales de vida. Al entrar en un cuarto, ven algo peculiar. Un cadáver yace en el suelo frente a ellos, con la piel pálida y seca, los ojos desalmados y vacíos. También se puede ver una viga de metal incrustada en su torso. A pesar de no haber visto humanos antes, esto repugna al grupo de niños, pero de una extraña manera también los motiva. No se parece a nada que hayan visto antes. ¿Hay otras criaturas en este mundo? Sin embargo, el cuerpo tiene algo que inmediatamente les llamó la atención: en su mano derecha había un objeto rectangular metálico que no parecía tener propósito alguno. Pero cuando uno de los morros agarró el objeto para ver qué era, apretó un botón que hizo que se encendiera, revelando una brillante pantalla con varios iconos llamativos.
Al interactuar con aquellos iconos, ven algo tentador… ven… juegos. Aquellos juegos eran muy variados; desde pájaros siendo lanzados desde una resortera, plantas defendiendo una casa de una invasión zombi, hasta un señor en silla de ruedas esquivando obstáculos mientras pierde varias partes del cuerpo en el intento. Es algo bastante único. Es… divertido. Cada uno parece extremadamente único. A pesar de sus diferencias, todos son entretenidos. Tras jugar por un buen rato, surge una pregunta… ¿Es posible empezar una nueva vida basándose en aquellos juegos? Los niños cambian sus formas para asemejarse más a los personajes de los juegos que cada uno más disfrutó, aunque los uniformes de aquella escuela pública que odiaban con todo su ser eran imposibles de ser removidos. Todos piensan una misma cosa. Este es el comienzo de algo asombroso.
El canon de los Chamacos del Conalep narra las aventuras de unos seres del mismo nombre, los cuales luego de haber estado toda su vida encerrados en una escuela pública de bajo presupuesto se escaparon y terminaron en los Backrooms tercermundistas. Originalmente eran 7 chamacos, pero 4 de ellos fueron secuestrados por una camioneta blanca sin patente y no volvieron a ser vistos nunca más. Habitan en unos niveles que el arquitecto nunca terminó de construir, por lo que los modificaron para que se asemejen más a sus juegos de celular favoritos.
Los chamacos pueden cambiar de forma a su antojo, aunque siempre presentan ojos verdes y un uniforme del Conalep, el cual por más que lo intenten no se lo pueden quitar y les queda como un recordatorio permanente del sitio de porquería que es su lugar de origen. No pueden crear niveles ni entidades desde cero, por lo que modifican niveles preexistentes para ajustarlos más a sus comodidades, además de que secuestraron a múltiples chalanes de obra y los convirtieron en nacos que consideran el trabajar como un acto de herejía.
Conozca a los Chamacos del Conalep
A continuación solo se mencionan a 3 de ellos, ya que los 4 que fueron secuestrados son irrelevantes para la trama.
El jardinero loco
El jardinero loco presenta la apariencia de un joven de 12 años con pelo castaño. Lleva una sartén puesta en su cabeza y tiene los ojos verdes junto al uniforme del Conalep. Reside en el Nivel 23, y es fanático de Plants Vs Zombies, por lo que ha llenado su nivel con vegetación semejante a las plantas de dicho juego, además de que ve al loco Dave como un ídolo.
El marinero poderoso
El marinero poderoso luce como un chico de 12 años con una tonalidad de piel ligeramente más oscura que el resto de Chamacos del Conalep, y se especula sobre que es su tono de piel original y que por alguna razón al tomar su forma actual decidió conservarlo. Su pelo es de un tono gris oscuro, tiene los ojos verdes y lleva puesto el uniforme del Conalep. Vive en el Nivel 121, y su juego favorito es Angry Birds, lo que lo ha llevado a hacer que las aves de su nivel estén constantemente en un estado de enfado.
La guerrera en ruedas
La guerrera en ruedas se ve como una chica de 12 años con pelo blanco y ojos verdes. Su vestimenta está compuesta por el uniforme del Conalep y un casco de ciclista. La mayoría del tiempo está sentada en una silla de ruedas, aunque realmente solo lo hace por gusto y puede caminar sin problema alguno. Su hogar es el Nivel 139, y le encanta Happy Wheels, y debido a eso último ha llenado su nivel de trampas mortales que deben de ser atravesadas en vehículos como bicicletas, patinetas y sillas de ruedas. Aquellos que logren sobrevivir a sus pruebas absurdamente peligrosas podrán recibir hospedaje de su parte.
(Y no, no haremos un chiste sobre embarazos adolescentes)
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